La mirada desnuda el alma

– ¿Qué es lo mejor de ti?
– La boca, contestó ella.
Por la boca educamos, compartimos. Ahí nacen las palabras que pueden cambiar al mundo si se saben unir y conducir hasta el motor que genera cada inquieto planteamiento al que damos rienda suelta.
Por la boca amamos, y sin amor, nada tendría sentido, al menos para mí. Amar es la prueba más evidente de sentirnos vivos. De sentirnos con el co…mpromiso de buscar, de luchar, de intentar ser quien queremos ser.
Amar es, tal vez, lo que nos permita soñar. Lo que nos permita apreciar el valor de todo lo demás.
Ah! Se me olvidaba algo.
– ¿El qué?
– La mirada. Si a cada instante esos ojos no te desnudan el alma transmitiendo lo mismo, moriremos sin haber dicho nada.

Esta realidad no es nuestra

Vivimos con la luna equivocada, el destino cabreado, los despertares despistados.
Las dudas disipadas. Nos confundimos con el dónde y el cuándo. Todo nos vale y nada nos sacia.
Guardemos ese sueño para otro día que amanezca más valiente.
Para una mañana que baile al son de la impaciencia que aturde mi razón.
Impaciencia que colorea mi imaginación,
alimenta mi deseo, y amenaza con cortar las alas de este falso vuelo.