Un pétalo hasta el mismísimo pistilo

Porque existen los grises. Ya lo decía Momo.
Existen los días grises, los momentos grises, los actos grises.
Existe lo insípido, lo anodino, lo sin-vida.
Existe la opción de no coger este momento, no vivirlo, no negarlo, simplemente dejarlo pasar, como si no tuviera que ver con nosotros.
Existe el no implicarse, no volverse, no sumergirse hasta el fondo, hasta las entrañas de cada segundo.
Existe el vivir sin padecer, casi sin respirar.
Sí, todo eso existe. Existe el sobrevivir, el querer a medias, el estar a medias, el respirar a medias, el amar a medias, el mirar a medias, el ser a medias.
Existe el naufragar, el intento abandonado antes de sopesar su utilidad, antes de sopesar si queremos remar.
Existe el existir sin existir.

Existe la anestesia frente a una situación, la impasividad, la espera cansada, agotada. Existe el desgaste anterior a la ocasión de gastarlo, anterior a la ocasión de lucharlo.

Existen las cosas marchitas y las cosas marchitándose, el último pétalo cayendo de la flor, suspendido entre su tallo y la tierra.

El último pétalo que, mecido al antojo del aire y del tiempo, disfruta su camino incierto sabiendo que la tierra palpitante, fértil y húmeda le espera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s