Casi a cuentagotas

Como si tuviera vida propia; nace de sus ojos y a ti se te acumula. Y tú lo sostienes, lo retienes con todo el esfuerzo que el deseo te procura para entregarlo después muy despacito, casi a cuentagotas. Como los besos que se pasean sin prisa por las curvas del tiempo con todas las ganas del mundo contenidas en los labios.

Como ese baile que retiene sin disimulo una pasión silenciosa q no grita, que no estalla, que se insinúa barriendo hasta la última duda, que con el mismo intento de contenerse, habla.

Y tú estás ahí, de frente. Recibiendo la intensidad a pequeños sorbitos. Esperando paciente las chispitas de un abrazo que, según se desate, se disolverá en el tiempo y te hará cenizas. Brotarán entonces de tu alma huracanes que busquen seducirla de nuevo y en el desierto, la fertilidad de un deseo que renace del encuento entre el dulce fuego y el viejo viento. 

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