A dos palmos

Sólo eso, dos palmos y una retahíla de dudas encadenadas a lo largo de los 40 cm que te mantienen tan cerca y tan lejos. Una historia. Un nada.
Mientras tanto tu mirada se ha colado sin avisar y me está bailando por dentro. Mírala. La siento trepándome descarada según escribo esto. Me hace cosquillas. Siento cómo me voy haciendo adicta a su descaro. Adicta a esos dos palmos.
Una conversación que no empieza, una que no acaba ¿de quién depende tanto? Quizás el tiempo sepa de todo esto. No lo creo. Es uno el que debe saber del tiempo. De conjunciones y conjugar. De soñar y esperar, de soñar y actuar.
De intuir, de sentir, de tentar…

mujer-entre-dos-mundos1

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