Buscando la llave

Se despierta una a currar en eso x loq recibe unas monedillas para vivir de aquella manera q no le convence y le lleva 2 minutos sentirse “acostumbrada” a la desesperante monotonía q nos vendieron como medio ideal y efectivo para sobrevivir.
Parecerá normal y adaptativa la necesaria aceptación casi instantánea de una realidad q no encaja con los sueños que navegan x el interior de una, pero a mí personalmente este estado de ánimo apático y conformista me parece un completo desastre.

Me pregunto hasta qué punto realmente es adaptativa la costumbre, la comodidad, el abandono de la búsqueda de uno mismo cuando todo ello me conduce a una sensación de vacío en la q subyace una tristeza que me ahoga de manera casi imperceptible.
¿He aprendido a ignorar los sueños que dan martillazos en mi pecho de manera incansable? ¿He vuelto a olvidar descifrar la diferencia entre vivir y sobrevivir?

Aterrizo de un vuelo cargado de emociones y casi ni levanto polvo. Será natural? La idea me aterra.
Igual de incomprensible e inquietante me resulta la sensación de aparcar en mi memoria personas, experiencias, miradas, sensaciones, que constituyen la base de aquellos momentos que sorprenderán y desvanecerán nuestra quietud al contemplar de abuelillos los instantes verdaderos que nos inundaron de vida acariciando nuestra existencia.

En un llavero más pesado que el del sereno sé que se encuentra la llave que abre la puerta a renunciar la facilidad y todo aquello que dicen que tiene un valor que no soy capaz de apreciar. Una llave que me embarca en un vuelo que deja en tierra el miedo que nos roba fuerzas para elevarnos. Miedo q subyace a la idea de descubrir que el destino al que nos queramos aproximar tampoco encaje con la esencia de uno.

Seguiremos trabajando incansablamente en desmentir la categoría de utopía que aúna la ilusión de descubrir que este mundo guarda un lugar para nosotros. 
Cogeremos fuerzas de ese remanso de paz que el silencio y el cielo del desierto, apletorado de estrellas que contemplan nuestro paso desde un lugar mágico, nos regaló.
Cogeremos fuerzas del cariño evocado por personas desconocidas que mostrándose con la transparencia necesaria para rozarte el alma sin asustarte, te regalan lo mejor que tienen, su esencia y su tiempo.
Cogeremos fuerzas de la fantasía vital de amanecer calzando unos pies incansables que persiguen nuestros sueños.

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