Crónicas del metro

Qué versatilidad y qué buen gusto encuentra uno en esta nueva generación de la música en el metro.

Hace no mucho, si veías q el próximo en subirse al vagón era alguien dispuesto a tocar su acordeón a 20 cm de tu oído mientras un altavoz daba vida una odiosa canción, vacilabas con salir corriendo para colarte en el vagón contiguo antes de q sonase el silbato.

Ahora da gusto vi…ajar y los 2 minutos entre parada y parada se te convierten en 1/2 si tienes la suerte de encontrarte con tremendos artistas, con una voz que ya quisieran muchos cantantes con nombre y padrino.
Cada día es más sencillo tener esta suerte. Tánto que esta semana se montaba cola en el vagón donde los músicos esperaban pacientes su turno mientras otros ya disfrutaban de sus dos paraditas de gloria. Les faltaba pedir la vez.

Lo que no consigo encontrar coherente  es el motivo que empuja a todo el mundo a bajar la cabeza cuando alguien entra pidiendo. Es como si una clasista onda expansiva sobrevolase el ambiente recordando a todos que su actitud debe marcar una diferencia entre quien escucha y quien ofrece.

Vivimos en tiempos en los que nadie se cuestiona qué hay de moral en la base en la que se apoyan las ideas generalmente aceptadas.
Dado esto, no es sorprendente que uno se líe y ya no sepa diferenciar entre si debe esconderse de lo ‘malo’ o de lo ‘bueno’.

No hace falta disimular ni mirar hacia otro lado si pasas al lado de un auténtico crack q te deja disfrutar con su música. Si miras de frente a ese valiente y no disimulas disfrutar con lo que ofrece, estás trabajando en darle la vuelta a la patética diferenciación social que existe entre quien quiere y decide ganarse la vida en una oficina o quien prefiere y puede hacerlo con su envidiable talento.

La crisis no sólo agudiza el ingenio. También incita/fuerza al cambio. Ayuda a quienes se encuentran en una situación menos cómoda a perder el miedo, a ser creativo y a buscar en uno mismo lo mejor de sí… y le empuja hacia delante para apostar por ello.

Envidio y admiro esa valentía


Por cierto, hablando de los estragos del borreguismo humano, que nos atrae hacia la aceptación sin interrogantes ocurrentes de esas ideas públicamente aceptadas, como lo son las que marcan la diferencia de clases, aquí tenemos una evidencia:

http://cultura.elpais.com/cultura/2007/04/09/actualidad/1176069601_850215.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s